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Haz las mejores fotos de tus hijos

Cuando se trata de nuestros hijos todos somos fotógrafos aficionados ¿Pero cuántas fotos de las que les hacemos realmente merecen la pena? Seguramente muy pocas. Por eso vamos a dar unos sencillos consejos para que puedas presumir de hijos… y de fotografías.

  • Lo fundamental es tener cerca la cámara de fotos: a veces ese gesto, ese movimiento se produce cuando menos lo esperas, piensa en las primeras sonrisas del bebé, en su primer gran descubrimiento o en sus primeros pasos. Si no quieres que ese momento pase de largo debes estar preparado.
  • Busca la postura perfecta: no tengas miedo de tirarte al suelo para quedar a su altura, o incluso por debajo, prueba y verás la diferencia. A veces las fotografías desde “arriba” distorsionan.
  • No tengas miedo de acercarte: usa el zoom para tomar detalles de sus ojos, de sus manos, su boca, etc. La fotografía “de cuerpo entero” no siempre es la mejor, a veces son imágenes que reflejan un pequeños detalle de su cuerpo las más hermosas.
  • Utiliza la luz de manera indirecta: el flash puede llegar a ser molesto, sobre todo para niños muy pequeños, que pueden llegar a asustarse. Y realmente tampoco es necesario, puedes ayudarte de la luz natural si te sitúas cerca de una ventana y utilizas la iluminación natural para resaltar, por ejemplo, el rostro del bebé simplemente consiguiendo que la luz le dé de forma lateral sobre él
  • Usa el blanco y negro: cualquier programa de fotografía te permite pasar del color al blanco y negro. Haz la prueba, seguro que algunas de las fotos ganan fuerza y expresividad.
  • Con niños mayores tendrás que conseguir su colaboración: prueba a convertir la sesión de fotos en un juego, ayúdate de juguetes u objetos que les resulten familiares, si consigues distraerlos las fotografías resultarán más espontáneas y naturales. Y, sobre todo, no les canses, no conseguirás nada.
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PhotoEspaña 2016

19 ediciones ha cumplido ya el certamen PhotoEspaña y este año el Festival Internacional de Fotografía y Artes Visuales, que se celebrará hasta finales de agosto, vuelve su mirada hacia Europa. Después de centrarse en las últimas ediciones en el panorama español y latinoamericano, esta vez simplemente mira hacia más allá de los Pirineos. El objetivo es analizar la idea de Europa, su historia, su presente y si situación social, económica y creativa.

Para ello se puede disfrutar de más que interesantes exposiciones. En primer lugar, destaca la muestra monográfica de Bernar Plossu, fotógrafo francés que ya obtuvo el premio PhotoEspaña en 2013. Artista que muestra todo su talento en fotografías en blanco y negro de gran fuerza.

Junto a él, destaca otra figura, la del fotógrafo alemán Jürgen Schadeberg, que ha presentado su primera retrospectiva en España. De este artista es una de las fotografías más famosas de Nelson Mandela, la que le refleja pensativo mirando por una ventana cuando en 1994 regresó a la celda en la que había pasado encarcelado 17 años en Robben Island.

Pero con nada menos que 52 sedes, algunas de ellas en el extranjero (París, Londres, Riga o Varsovia, entre otras) la cantidad y variedad de exposiciones obliga a elegir muy bien qué es lo que se quiere ver. Muy centrada en el tema de este año, la exposición Fotografía de retrato de Europa desde 1990, que muestra trabajos de Jorge Molder, Thomas Struth o Alberto Garcí-Alix, entre otros.

También cabe destacar Migraciones, una exposición que aborda un tema de gran actualidad e invita a la reflexión a través de obras de la colección del Musée Nicéphore Niépce y de artistas reconocidos como John Batho, Peter Knapp o Mathieu Pernot, Antoine d’Agata, entre otros.

Llegar a disfrutar de una décima parte de lo que ofrece PhotoEspaña ya es complicado, así que lo mejor es hacerse con un programa, estudiarlo bien y seleccionar. Ninguna de las exposiciones defraudará.

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Lee Jeffries, el fotógrafo de las personas sin hogar

Las suyas son fotografías tan identificables como estremecedoras. Retratos de personas marginadas que miran fijamente a la cámara, transmitiendo inseguridad, miedo, soledad y a veces esperanza. Retratos casi siempre en blanco y negro de una fuerza brutal, desgarradora, donde los ojos prácticamente lo dicen todo.

Así es el trabajo de Lee Jeffries, un gran fotógrafo autodidacta. Su archiconocida serie de retratos de personas sin hogar comenzó de una manera curiosa. Jeffries se encontraba en Londres para realizar fotografías de un evento deportivo cuando vio a una vagabunda tumbada entre cartones en Leicester Square. Le hizo una fotografía y ella le increpó, acercarse para hablar con la mujer fue un revulsivo que cambió su percepción de la vida y su trabajo fotográfico.

Desde entonces Jeffries fue buscando a personas sin hogar por los suburbios de medio mundo, desde Los Ángeles a Manchester, París, Roma o Miami para retratarlas. Pero, según reconocía el fotógrafo, no todas las fotografías que ha tomado han servido para transmitir lo que buscaba, a pesar de que antes de hacer la instantánea debe sentir que el protagonista le transmite alguna emoción.

Pero Jeffries no se limita a observar. Cuando encuentra a una persona que le llama lo suficientemente la atención se acerca, habla con ella, escucha sus sentimientos y trata de entender sus emociones para luego ser capaz de trasmitirlos en sus retratos. Por supuesto, muchos están encantados de compartir su dura existencia con otra persona que muestra empatía hacia ellos, aunque no siempre se dejan fotografiar, un extremo en el que el fotógrafo se muestra escrupulosamente respetuoso, jamás “roba” una fotografía.

Cuando sí dan su consentimiento, Jeffries realiza fotografías sin iluminación artificial y, como señalábamos, mayoritariamente en blanco y negro. Fotografías que llegan al alma, que hacen pensar, que sobrecogen y que sacan a la luz sentimientos a veces encontrados hacia las personas sin hogar. Fotografías llenas de emociones y dramatismo que jamás dejan indiferente.

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Fotografías icónicas: Almuerzo en la cima de un rascacielos

Es una de esas fotografías que han hecho historia, que todos hemos visto y que se ha convertido en uno de los pósteres más vendidos del último siglo. Almuerzo en la cima de un rascacielos es, sin embargo, tan famosa como polémica.

Fue realizada en septiembre de 1932 y se publicó en el New York Herald Tribune. Muestra a un grupo de trabajadores sentados en una viga a centenares de metros de altura. Una fotografía que sorprende por la aparente tranquilidad de los protagonistas, comiendo y charlando entre ellos como si estuvieran sentados en la mesa de cualquier parque.

El escenario es el GE Building, parte del archifamoso Rockefeller Center. O al menos eso se cree, porque en las últimas décadas sean hecho todo tipo de conjeturas y se han elaborado todo tipo de teorías sobre esta instantánea. Hay quien cree incluso que tan solo se trata de un montaje.

Una de las teorías más extendidas explica que, efectivamente, se trata de obreros reales (11 en total) pero que la fotografía no fue fruto de la casualidad, sino que meticulosamente preparada ¿El motivo? El Rockefeller Centre necesitaba publicidad. Por eso durante las obras del complejo no era infrecuente ver fotógrafos trabajando.

De hecho, aunque la fotografía se atribuyó a Charles Ebbets, han surgido infinidad de dudas sobre la autoría real. Cierto es, sin embargo, que de este fotógrafo se han encontrado e identificado varias fotografías de obreros trabajando en rascacielos, descansando o incluso haciendo equilibrios para la cámara. Incluso hay un testimonio gráfico del propio fotógrafo preparándose para realizar una instantánea sobre una viga a centenares de metros de altura.

Independientemente del autor, e incluso de la polémica lo cierto que esta fotografía y otras parecidas sirvieron para poner de manifiesto las terribles condiciones laborales en los Estados Unidos en una época especialmente dura de su historia como fue la Gran Depresión.

el prestigio de McCurry

A estas alturas no hay ninguna duda de que Steve McCurry es un auténtico mito viviente de la fotografía. Sin embargo, en estas últimas semanas ha saltado a la luz pública una duda que se cierne sobre el prestigio de McCurry en los trabajos relativos a sus años. A McCurry se le acusa de forma directa de haber violado las reglas y las pautas profesionales de la fotografía documental.

El que fuera autor de la famosa foto de “la niña afgana” es cuestionado ahora por no hacer un uso correcto y basado en los códigos deontológicos de la fotografía de Photoshop. Al parecer, el fotógrafo italiano Paolo Viglione fue el primero en poner en entredicho ciertos matices de las fotografías del gran McCurry. Viglione argumenta que, por ejemplo, hay instantáneas de McCurry con la isla de Cuba como tema central que tienen el sello artificial de Photoshop como vía para alterar la realidad de la fotografía; en una foto de La Habana se apreciaba cómo una señal de tráfico había sido manipulada y movida de lugar, lo que sí es grave (esto nada tiene que ver con haber utilizado Photoshop para cambiar cierto detalle del color).

A partir de la denuncia pública de viglione, quien difundió la imagen que había sido alterada y manipulada por McCurry, editores gráficos de todo el mundo se han lanzado a examinar en los archivos fotográficos de McCurry para intentar buscar más anomalías y más negligencias fotográficas, por así llamarlas. Y el resultado no ha sido muy positivo para McCurry que se diga, ya que han empezado a aflorar un buen número de fotografías originales que, al ser comparadas con las publicadas en los libros del autor, delataban cómo habían sido retocadas.

Ante la evidencia, McCurry optó por echar las culpas a su asistente, que fue automáticamente despedido. Esto no hizo otra cosa que agravar la situación y encender más todavía los enfurecidos ánimos de las voces críticas con McCurry.

Alberto García-Alix

Alberto García-Alix es uno de los máximos exponentes de la fotografía española de los últimos cuarenta años. Fruto de su trayectoria durante los últimos lustros del pasado siglo y de la notable carrera que ha llevado, en 1999 fue distinguido con el Premio Nacional de Fotografía.

El nombre de Alberto García-Alix está asociado a la Movida Madrileña y a la efervescencia cultural que arrasó España en la década de los ochenta, una vez que la dictadura franquista había quedado atrás.

Pero en la Movida son una evidencia las numerosas imposturas artísticas que hubo, con músicos que hacían el ridículo y nada sabían de música, con pintores o caricaturistas de dudoso talento que alcanzaron cierta fama o con directores de cine cuyo reconocimiento ha estado extremadamente sobredimensionado. Sin embargo, en la obra de García-Alix, en cambio, el talento es uno de sus avales.

alixLa primera vez que expuso fue en la Galería Buades, allá por 1981. Con estética de rockabilly rebelde, García-Alix fue ganándose el respeto de la crítica fotografía a fotografía.

Especialmente conocidos son sus retratos, registrados con una gran personalidad. Gente tan importante de la cultura española como Camarón de la Isla, Pedro Almodóvar o Emma Suárez fueron retratados por el objetivo de García-Alix. También muy conocidas son las fotografías de desnudos, que poseen un enorme vigor expresivo y que huyen del mínimo atisbo de pudor.

García-Alix ha conseguido a lo largo de todos estos años de trabajo traspasar las fronteras españolas con mucho éxito. Su obra ha conseguido abrirse hueco en revistas como Vanity Fair, British Journal of Photography o Vogue.

Las motocicletas, la música rock, los tatuajes y los paisajes nocturnos han sido algunos de los puntos de inspiración para García-Alix, quien ha tenido como mejores compañeras de viajes a sus cámaras Hasselbad y Leica. La mirada de García-Alix suele estar presentada en blanco y negro.

Friedmann Endre Ernö

Hablar de Friedmann Endre Ernö es hacerlo de una de las figuras más importantes de la historia de la fotografía, aunque quizá no sepamos de quien estamos hablando si no citamos el seudónimo que hizo popular a este genio, Robert Capa. Aunque bien es cierto que ese nombre artística, el de Robert Capa, también era usado por la pareja sentimental de Friedmann, la también genial fotógrafa Gerda Taro, por lo que a veces resulta complicado distinguir la autoría de algunas de las fotografías que vinieron al mundo bajo el sello Capa.

No obstante, el húngaro Friedmann Endre Ernö logró forjarse la fama fotografía a fotografía, siendo un hombre conocido por ejercer la corresponsalía gráfica de guerra. Debemos referirnos a él como un fotoperiodista sobresaliente que fue testigo con su cámara del pulso del siglo veinte. Ilustre es la fotografía titulada Muerte de un miliciano, que fue registrada en Cerro Muriano durante el transcurso de la Guerra Civil.


Friedmann Endre Ernö estuvo presente en conflictos tan trascendentes para la historia como la Segunda Guerra Sino-Japonesa, la Guerra Civil Española, la Guerra Árabe-Israelí de 1948, la Primera Guerra de Indochina o nada más y nada menos que la Segunda Guerra Mundial, que le llevó a fotografiar escenas de guerra en el norte de África, en Londres, en la playa de Omaha de Normandía o en París (allí fue testimonio de la liberación de la ciudad).

También fue especialmente importante para la historia de la fotografía la creación de la agencia Magnum, que fue fundado por Robert Capa en colaboración con Henri Cartier-Bresson, George Rodger, David ‘Chim’ Seymour y William Vandivert, ilustres nombres todos ellos de la historia de la fotografía. Magnum Photos se convirtió en una agencia pionera de cooperación para fotógrafos independientes en el mundo, por lo que su constitución marcó un antes y un después para el universo de la fotografía y para la concepción de la figura del fotógrafo.

Stanley Kubrick

Stanley Kubrick, antes de convertirse en uno de los mejores directores de cine de la historia, ejerció como fotógrafo. Lo hacía con gran astucia y con mucha personalidad en cada una de sus tomas, lo que luego aplicaría a los diferentes planos de sus películas. Fue allá por los años cuarenta cuando Kubrick empezó a disparar con su cámara y a desarrollar su talento al servicio del universo de la fotografía.

kubrickEn aquella época teníamos a un Stanley Kubrick muy joven que se lanzaba a inmortalizar diferentes escenarios de la ciudad de Nueva York. Famosa es la fotografía que captó de un señor que vendía periódicos y al que se le desagarró el corazón una vez que supo la noticia de la muerte del presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt.

A partir de ahí, Stanley Kubrick trabajó durante cinco años para la revista The Look, que en torno a la mitad del siglo veinte gozaba de un importante prestigio (The Look estuvo saliendo a la calle desde 1937 a 1972). Su periplo en esta revista le ayudó a consolidar una mirada y una perspectiva propia de la que, posteriormente, el séptimo arte se nutriría.

Fue una cámara Gaflex que sus padres le regalaron la que le abrió el apetito de hacer fotografías a Stanley Kubrick. Ya una vez que empezó a vivir de su primera profesión, la de fotógrafo, Kubrick pudo hacer fotografías a las principales estrellas y personalidades del momento. Pero especialmente bellas son también las instantáneas que toma de gente corriente, de gente anónima, como la de un hombre sin identificar en Chicago, la de dos niños boxeando o la de una modelo de lencería junto a una aburrida secretaria. Con 17 años, Stanley Kubrick realizó un sugerente, inquietante y hermoso trabajo en el Metro de Nueva York, donde logró captar la esencia de la ciudad que nunca duerme a través de la fotografía.